dimarts, 14 de juny de 2011

Què fem amb un Mussol o un Chalazi?

JLC es un usuario que actualmente padece un chalación (Chalazi en Català).

Ha precisado tratamiento antibiotico durante varias semanas y está a la espera de visita por el oftalmólogo de referencia para solución definitiva.

De momento y como información complementaria hago un resumen para concretar los términos orzuelo y chalazión y ver las diferentes opciones terapéuticas. El articulo original es de Ocularis.

El orzuelo y el chalación es una parte la misma enfermedad; digamos que son una complicación propia de la blefaritis.





Es conocido por todo el mundo lo que es un orzuelo: una parte del párpado que se nos hincha y duele.

En ocasiones cura él solo pero muchas veces hay que poner pomadas antibióticas (incluso a veces antibióticos por via oral). También es sabido que se trata de una infección aguda, bastante molesta y aparatosa con frecuencia, pero en general sin grandes riesgos para la visión.

Pero lo del chalación no es tan conocido. También se llama quiste de Meibomio, quiste graso (un nombre un poco ambiguo), o de forma más coloquial “orzuelo cronificado”. Esta última acepción, aunque no es muy técnica, sí que es muy descriptiva de lo que puede ocurrir en el chalación (aunque no todos los chalaciones provienen de orzuelos).



De todas formas, puede haber cierta confusión de términos por lo que intentaré aclararlo:

1.- Todo bulto bajo la piel del párpado tiende a mal-llamarse orzuelo, pero sólo es orzuelo si el abultamiento está inflamado, enrojecido y duele (una infección aguda).

2.- Cuando se trata de un bulto indoloro, que no está hinchado ni enrojecido, hablaremos de chalación.

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La obstrucción de las glándulas sebáceas

En el borde del párpado nos encontramos con glándulas que producen grasa. Cuando hay blefaritis, esta secreción grasa está alterada y además hay proliferación de bacterias. Existe una inflamación (poco llamativa y crónica) del orificio de salida de la glándula, de forma que éste se estrecha. Este estrechamiento y la secreción grasa más espesa condiciona que se acumule la grasa dentro de la glándula.
  • Si ese acúmulo produce una gran dilatación una glándula en concreto, que se palpa y se ve a simple vista, tenemos un chalación. Pero necesitamos que sea una glándula sebácea lo suficientemente grande para que se pueda dilatar tanto. Como las glándulas de la parte anterior (las que están cerca de las pestañas) son muy pequeñas, sólo pueden aparecer chalaciones en las glándulas sebáceas posteriores, las que hemos llamado glándulas de Meibomio. Por eso, el chalación también se llama quiste de Meibomio (aunque, técnicamente no es un quiste). [A pesar de que no hay inflamación, realmente es que no hay signos o síntomas externos de inflamación. Si examináramos la glándula al microscopio, veríamos una inflamación muy poco aparente, pero no por infección, sino por la propia grasa]

  • Cualquier fluido corporal que no circula tiene un alto riesgo de infección. Si además hemos dicho que hay una sobrecolonización de bacterias en el borde del párpado, es fácil que esta grasa acumulada se infecte. Entonces tenemos un orzuelo. Lo entendemos como que el “atasco” de la glándula produce rápidamente la infección, y en la práctica lo percibimos como algo simultáneo. Si se infecta una glándula de la parte anterior, tenemos una pequeña tumoración inflamada en la zona de las pestañas, y se llamaría orzuelo externo. Si se infecta una glándula de Meibomio sería un orzuelo interno ya que estas glándulas quedan más en el interior del párpado. Estas últimas son las que tienen más relevancia.

Por hacer una comparación, lo que ocurre en el párpado es parecido a lo que pasa en la piel de la cara por el acné. Un orzuelo sería un grano, y una espinilla grande sería un chalación.

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Orzuelo vs. chalación

¿Cuál es la causa de cual?. Como hemos visto antes, la blefaritis puede causar por separado un orzuelo o un chalación, pero pueden relacionarse ambos entre sí. Puede producirse un chalación (acúmulo de grasa sin infección) y pasado un tiempo infectarse. Entonces tendríamos una progresión chalación -> orzuelo. O bien ocurre el “atasco” y la infección casi simultáneamente, y tras resolverse la infección, queda la glándula dilatada, llega de grasa y “enquistada”. Sería la progresión orzuelo -> chalación, que es lo más frecuente.

Pero en la práctica, vemos bastantes estadíos intermedios. Un chalación que parece que se comienza a infectar, que duele un poco y se enrojece. O un orzuelo que está “medio curado”. Podemos enteder este problema como un espectro continuo de situaciones clínicas: en un extremo estaría el orzuelo (obstrucción de la glándula con infección evidente, aguda y con síntomas), y en el otro el chalación (obstrucción sin ningún síntoma de inflamación). Y en el medio habría todas las situaciones intermedias.

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Tratamiento

Si tenemos un orzuelo, antibióticos. Es una infección que muchas veces tiene pus y solemos utilizar pomadas antibióticas, o antibióticos combinados con antiinflamatorios. Si es muy grande, a veces necesitamos además antibióticos por via oral. Y raramente hay que abrir para extraer el material infectado.



En el caso del chalación, es más complicado. Si es pequeño, podemos optar por no hacer nada. No hay infección, no existe peligro para la visión. Se puede suponer que (salvo chalaciones muy grandes) se trataría de un problema hasta cierto punto estético, así que si al paciente no le causa ningún problema tenerlo ahí, no tendríamos que ser muy insistentes en tratarlo.

En caso de que optemos por poner tratamiento, los antibióticos y antiinflamatorios nos ayudarán poco (recordemos, es una obstrucción grande, algo “mecánico”, digamos). Entonces, ¿qué tratamiento realizamos?. Pues: calor local y masajes. Si la blefaritis consistía entre otras cosas en pequeñas obstrucciones difusas por todo el párpado, el chalación consiste en una obstrucción localizada y grande. Así, el calor es capaz de disminuir la consistencia de la grasa acumulada, y el masaje también facilita la salida.



Para el chalación, como última opción tenemos la cirugía. Se dice como última opción porque se espera a probar los otros tratamientos. Es preferible esperar porque hay que tener en cuenta dos cosas:
  • El chalación no es un auténtico quiste. Eso quiere decir que hay un orificio de salida por donde puede salir el material. Por tanto, es un problema potencialmente solucionable sin operar, aunque sea una resolución lenta.
  • El chalación aparece porque hay una blefaritis de base. Por tanto, pueden ir apareciendo más. No es una buena idea ir haciendo cicatrices en cuanto sale un chalación. La idea es operar sólo los que no desaparecen después de darle un tiempo prudencial al calor local y los masajes.
También existe un tratamiento previo a la cirugía, que consiste en inyectar un antiinflamatorio en depósito directamente en la lesión.
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Mantenimiento

En personas que suelen tener orzuelos y chalaciones con frecuencia es importante tratar la blefaritis causante, porque así evitamos o reducimos los futuros episodios.





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